sábado, 3 de mayo de 2014
Mixtape de regalo
viernes, 21 de febrero de 2014
Mixtape por los 35
lunes, 30 de diciembre de 2013
Mixtape de fin de año
martes, 29 de octubre de 2013
Mixtape no halloweenezco
miércoles, 10 de julio de 2013
Mixtape juliano
jueves, 9 de mayo de 2013
Madam Sasu
Hace algunos años (como comienzan la mayoría de mis relatos) asistí casi forzado por culpa de una campaña laboral a un curso llamado desarrollo humano-holístico-psicosexual... o algo así, la verdad no recuerdo bien el nombre sólo que era algo acá medio pomposo. Yo, fiel a mi naturaleza inquisitiva/contestataria de tres pesos acudí a cumplir con todo el profesionalismo que puede mostrar un empleaducho de una organización con alta autoridad jerárquica (pa' que vean que si les ando manejando lo que vienen siendo los conceptos de maestría en admon. y toda la cosa... verdá?). De cualquier manera llegué puntual a la cita el día que se me asignó y como se da mucho en estos casos, la mayoría si no es que el resto de los participantes llegaron con sus 15 o 30 min de retraso, recuerdo este detalle porque la instructora regañó a los que tenían una demora de entre 5 y 15 min por faltarnos el respeto a los demás compañeros que si habíamos sido puntuales y a los que llegaron más tarde de plano ya no los dejó entrar y los mandó de vuelta para el trabajo. Aunque me pareció un tanto exagerada su actitud le di el beneficio de la duda pensando que era alguien sumamente disciplinada y respetuosa de las normas. Así fue como inició mi encuentro con la Sra. Gloria, la instructora de este curso de charlatanería y filosofía barata quien a la postre yo bautizaría como Madam Sasu, por su parecido físico y expresivo con el personaje que salía en aquel tiempo en la tv, esa que ofrecía sus servicios también de charlatanería y decía una frase como: ¿su marido trabaja con una mujer rubia?, tenga cuidado porque se lo está sonsacando, ella se llama...
Una vez iniciado el curso lo primero que hizo fue presentarse, contarnos la historia de su vida, sus logros, triunfos, victorias, y por ende delatarse como una mujer sumamente egocéntrica. Según sus estudios, años de investigación y experiencia, no había como el contacto físico para conectarse con los participantes de su curso así que hizo que al presentarnos cada uno de los asistentes le saludáramos de mano y la miráramos a los ojos mientras le decíamos nuestro nombre. Como parte de la misma presentación individual teníamos que responder a tres preguntas: cuál era nuestro puesto en la empresa o en qué área estábamos, por qué decidimos acudir al curso y cuál era nuestra expectativa del mismo.
Una vez iniciado el curso lo primero que hizo fue presentarse, contarnos la historia de su vida, sus logros, triunfos, victorias, y por ende delatarse como una mujer sumamente egocéntrica. Según sus estudios, años de investigación y experiencia, no había como el contacto físico para conectarse con los participantes de su curso así que hizo que al presentarnos cada uno de los asistentes le saludáramos de mano y la miráramos a los ojos mientras le decíamos nuestro nombre. Como parte de la misma presentación individual teníamos que responder a tres preguntas: cuál era nuestro puesto en la empresa o en qué área estábamos, por qué decidimos acudir al curso y cuál era nuestra expectativa del mismo.
En mi turno hice lo correspondiente, me acerqué a ella y le dije mi nombre mientras estrechaba su mano y la veía a los ojos, ella clavó un poco más su mirada en mi y me aseveró cual médium: tú eres una persona que se preocupa mucho por los demás. Me quedé meditando unos segundos sus palabras (y aguantándome la risa) y después le contesté: ¿ah si?... pues no sé porqué lo diga. Ella me respondió: pues mira como saludas, y en seguida explicó: tienes tu dedo índice ligeramente estirado más allá de mi muñeca intentando sentir mi pulso, eso quiere decir que inconscientemente deseas saber si me encuentro bien así como seguramente lo haces con las demás personas a las que saludas. Después de dicha revelación yo me quedé con cara de "no ma...no no", o sea, de incredulidad. Inmediatamente volví a enfocarme para que no notara mi cara de burla (que es la misma que la de incredulidad) y contunué con el protocolo de presentación respondiendo a las tres preguntas. Le expliqué cual era mi puesto en la empresa así como una breve descripción de mis funciones. Después le dije con toda honestidad que yo no había decidido acudir al curso por voluntad propia sino que estaba ahí porque me había enviado/obligado mi supervisor y que como expectativa del curso no tenía ninguna, tal vez sólo ver de qué trataba y ya. Esto último como que no le agradó mucho y cambió su semblante a serio, quizá esperaba que le dijera que su curso me cambiaría la vida, me haría mejor persona o me iluminaría por el camino de la verdad, no sé, el asunto fue que no le pareció mucho mi respuesta y me dijo: pues ya que estás aquí te invito a que te quedes el resto de la mañana y si no te gusta o despierta tu interés ya no regresas después del break para la comida. Yo como el caballero pensante que soy acepté su propuesta y así me pasé el resto de esa mañana jugando al ¡basta!, resolviendo acertijos de primaria y participando dizque en dinámicas de grupo.
Dado que ninguna de las actividades mencionadas me gustó ni me interesaba en lo absoluto seguir escuchando a una señora decir pamplinas decidí ya no regresar al curso, cumpliendo mi parte del trato y haciéndo válida la opción que me había propuesto. Hasta ahí todo estaba bien, sin embargo al día siguiente me enteré por los compañeros que si continuaron con la sesión que Madam Sasu había hablado pestes de mí por despreciar su sabiduría y hasta había amenazado con pasar un reporte de mi actitud con algún dios del olimpo. Obviamente esto me importó lo mismo que me importa si a Niurka Marcos le llenan o no el tanque. Nunca tuve ningún llamado de atención por este acontecimiento y la anécdota quedó para la posteridad. En la actualidad esta señora continúa impartiendo sus cursos a cuanto incauto caiga y les saca una buena lana.
Dado que ninguna de las actividades mencionadas me gustó ni me interesaba en lo absoluto seguir escuchando a una señora decir pamplinas decidí ya no regresar al curso, cumpliendo mi parte del trato y haciéndo válida la opción que me había propuesto. Hasta ahí todo estaba bien, sin embargo al día siguiente me enteré por los compañeros que si continuaron con la sesión que Madam Sasu había hablado pestes de mí por despreciar su sabiduría y hasta había amenazado con pasar un reporte de mi actitud con algún dios del olimpo. Obviamente esto me importó lo mismo que me importa si a Niurka Marcos le llenan o no el tanque. Nunca tuve ningún llamado de atención por este acontecimiento y la anécdota quedó para la posteridad. En la actualidad esta señora continúa impartiendo sus cursos a cuanto incauto caiga y les saca una buena lana.
P.D. Esta relato no tiene moraleja, nada más lo escribí pa' no llorar (más).
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recuerdos aleatorios
lunes, 6 de mayo de 2013
3 cosas sin las que podría vivir (muy a gusto) que en realidad son 4
He aquí un extracto de mis reflexiones sobre prácticas de las muchedumbres que a mi muy particular (e irrefutable) punto de vista han quedado obsoletas desde hace tiempo, y sin embargo...
- La supuesta broma entre vatos (en teoría heterosexuales) cuando se saludan y uno pregunta al otro: ¿qué dice el hombre?
- La gente que asiste a los estadios, ya sea de panbol o americano, y cuando va a despejar el balón el portero o pateador (respectivamente) del equipo contrario al local gritan: eeehhhhhhhhhhhhh.... culo (o puto, en algunos casos).
- Que la gente haga el coro de estas canciones EN TODO MOMENTO cuando asiste a los conciertos de: - Café Tacvba: el paparupapa eu eo (el baile y el salón)
- LFC: oohh oh oh oh oh oh oohhh oh oh oh oh oh oh (yo no me sentaría en tu mesa)
- Utilizar memes: el de Yao Ming, Willy Wonka, etc. Además de caducos son inmensamente estúpidos.
Si, estoy amargado ¿y qué?
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¿y luego... quieres que te aplauda o qué?
domingo, 25 de noviembre de 2012
Mixtape noviembrero 4
lunes, 19 de noviembre de 2012
Mixtape noviembrero 3
domingo, 11 de noviembre de 2012
Mixtape noviembrero 2
domingo, 4 de noviembre de 2012
Mixtape noviembrero 1
miércoles, 31 de octubre de 2012
Desventuras de una función gratuita
En la fila para entrar a la sala (porque todavía se acostumbra hacer fila en estas instalaciones, la globalización aún no hace mella, o si pero hacen como que no, porque si no no sería hipster, right?) había una pareja de morros tras de mi, no sé de que edad exactamente, yo calculo que alrededor de los 20 con una tolerancia de más-menos 3. En fin, estuve esperando entre 5 y 10 minutos para ingresar a la función e inevitablemente me chuté su conversación, que aclaro no fue por metiche sino porque además de que se encontraban a escasos centímetros de mi sensual humanidad, el volumen de voz de ambos era un tanto elevado para el promedio de una interlocución. Ambos tenían pinta de chairos, como que van (ya que estudien es otra cosa) a una escuela onda ciencias políticas o filosofía y letras, pero si algo me han enseñado mis prejuicios sobre la gente es: búrlate y después les pones apodos; nahh, no es cierto, pero si me dio una tremenda flojera ver y oír tanta pretensión en unos post-adolescentes que hablaban sobre las relaciones de pareja y se expresaban con frases como: "la configuración de la estructura en tu relación bla bla bla...", "no construyas un refugio en la sombra de su árbol" o "su necesidad es de tal envergadura que bla bla bla...", y así.
Para mi buena suerte al ingresar a la sala dicha pareja se sentó a una distancia bastante prudente de mi, por lo que pude olvidarme de su aburrido y pretencioso punto-de-vista-que-no-pedí. Disponíame yo a disfrutar la función cómodamente cuando al cabo de unos minutos se acercó una señora con dos bolsas grandes de plástico y un paraguas, me preguntó si estaban ocupados los asientos a mi derecha y le respondí que no, acto seguido tomó posesión de dos de las butacas libres, colocó a mi lado sus pertenencias y en seguida se sentó ella. Apenas habían tocado sus posaderas el asiento cuando empezó a esculcar sus bolsas preguntándose en voz alta en dónde había dejado su agua, noté que se me quedaba viendo como esperando que yo me pusiera a ayudarle a buscar dentro de sus bolsas el ansiado bote de agua, pero me limité a sonreir forzadamente (mi cara de hipócrita no. 26) e intenté tirarla a león, y digo intenté porque la señora continuó con exclamaciones tales como: "¿pos 'onde la dejé?", "válgame....", "mmmm, ps on'tará", ya cuando oí el "ahh vaya, aquí está" pude relajarme y volver a miestado noestéschingando burbuja.
Pero no duró mucho mi tranquilidad, porque apenas apagaron las luces para iniciar la proyección la señora manifestó su desconcierto con la siguiente exclamación: "ay, 'ta muy oscuro, no veo nada" (por alguna razón en ese momento comenzaron a pasar por mi cabeza aquellos sketches de Eugenio Derbez en su personaje del Oigame No). Una vez iniciada la película continuaron llegando espectadores que invariablemente interrumpían la poca atención que hasta ese momento hubiese podido capturar el filme, lo cual, digo, sucede muy seguido (si no es que siempre) en cualquier sala de cine o espectáculo. Lo que no es tan común es que conforme va entrando la gente demorada una señora les grite: "ahí en medio hay lugares", o "aquí hay uno solo joven"; a este último comentario, el citado joven hizo caso y se sentó justo en seguida de mi, en el lado opuesto a la señito gritona, lo que en circunstancias normales no representaría ningún problema (excepto un poco de incomodidad), pero resultose que este individuo de pronunciada cabellera y barba despedía un olor como de no-me-baño-para-no-perder-mi-esencia y pa' acabarla también era de los que les gusta compartir a todos su sentir sobre lo que está viendo con comentarios como: "así", "dale otra", "eso", "¡ouch!", entre otros. Pero lo mejor estaba aún por venir, porque transcurridos apenas unos escasos 5 minutos de la proyección la señora abrió una de sus bolsas y sacó lo que sonaba como una caja de plástico, de esas donde regularmente viene la comida para llevar, y además del ruido generado en lo que buscaba/sacaba/abría dicha caja, continuó con lo más obvio que podría uno suponer en esos casos: se puso a comer lo que fuera que trajera ahí guardado. Pero no feliz con saciar su apetito, se dispuso a ofrecernos al individuo greñudo y barbudo de particular olor y a mi de su suculento snack. Por razones lógicas/salubres/de supervivencia denegué su generosa oferta pero mi vecino de asiento no, por lo cual me vi interrumpido en más de una ocasión para permitir el intercambio de lo-que-fuera-que-estuvieran-comiendo este par de personajes con la precaución de que no me fueran a tirar encima lo que estaban compartiendo, así terminé inmiscuido en un sangüich de incomodidad que puso a prueba (extrema) mis prácticas budistas y filosofía zen los subsequentes 100 minutos de la proyección.
Para mi buena suerte al ingresar a la sala dicha pareja se sentó a una distancia bastante prudente de mi, por lo que pude olvidarme de su aburrido y pretencioso punto-de-vista-que-no-pedí. Disponíame yo a disfrutar la función cómodamente cuando al cabo de unos minutos se acercó una señora con dos bolsas grandes de plástico y un paraguas, me preguntó si estaban ocupados los asientos a mi derecha y le respondí que no, acto seguido tomó posesión de dos de las butacas libres, colocó a mi lado sus pertenencias y en seguida se sentó ella. Apenas habían tocado sus posaderas el asiento cuando empezó a esculcar sus bolsas preguntándose en voz alta en dónde había dejado su agua, noté que se me quedaba viendo como esperando que yo me pusiera a ayudarle a buscar dentro de sus bolsas el ansiado bote de agua, pero me limité a sonreir forzadamente (mi cara de hipócrita no. 26) e intenté tirarla a león, y digo intenté porque la señora continuó con exclamaciones tales como: "¿pos 'onde la dejé?", "válgame....", "mmmm, ps on'tará", ya cuando oí el "ahh vaya, aquí está" pude relajarme y volver a mi
Pero no duró mucho mi tranquilidad, porque apenas apagaron las luces para iniciar la proyección la señora manifestó su desconcierto con la siguiente exclamación: "ay, 'ta muy oscuro, no veo nada" (por alguna razón en ese momento comenzaron a pasar por mi cabeza aquellos sketches de Eugenio Derbez en su personaje del Oigame No). Una vez iniciada la película continuaron llegando espectadores que invariablemente interrumpían la poca atención que hasta ese momento hubiese podido capturar el filme, lo cual, digo, sucede muy seguido (si no es que siempre) en cualquier sala de cine o espectáculo. Lo que no es tan común es que conforme va entrando la gente demorada una señora les grite: "ahí en medio hay lugares", o "aquí hay uno solo joven"; a este último comentario, el citado joven hizo caso y se sentó justo en seguida de mi, en el lado opuesto a la señito gritona, lo que en circunstancias normales no representaría ningún problema (excepto un poco de incomodidad), pero resultose que este individuo de pronunciada cabellera y barba despedía un olor como de no-me-baño-para-no-perder-mi-esencia y pa' acabarla también era de los que les gusta compartir a todos su sentir sobre lo que está viendo con comentarios como: "así", "dale otra", "eso", "¡ouch!", entre otros. Pero lo mejor estaba aún por venir, porque transcurridos apenas unos escasos 5 minutos de la proyección la señora abrió una de sus bolsas y sacó lo que sonaba como una caja de plástico, de esas donde regularmente viene la comida para llevar, y además del ruido generado en lo que buscaba/sacaba/abría dicha caja, continuó con lo más obvio que podría uno suponer en esos casos: se puso a comer lo que fuera que trajera ahí guardado. Pero no feliz con saciar su apetito, se dispuso a ofrecernos al individuo greñudo y barbudo de particular olor y a mi de su suculento snack. Por razones lógicas/salubres/de supervivencia denegué su generosa oferta pero mi vecino de asiento no, por lo cual me vi interrumpido en más de una ocasión para permitir el intercambio de lo-que-fuera-que-estuvieran-comiendo este par de personajes con la precaución de que no me fueran a tirar encima lo que estaban compartiendo, así terminé inmiscuido en un sangüich de incomodidad que puso a prueba (extrema) mis prácticas budistas y filosofía zen los subsequentes 100 minutos de la proyección.
martes, 23 de octubre de 2012
10 interesantísimas cosas que tal vez usted no sabía de mi (or hi, my name is Alex Sánchez, welcome to Jackass)
1. Nunca me he roto, quebrado, partido, ni siquiera fracturado, ninguno de los 206 huesos que constituyen mi estructura ósea.
2. Me he (han) descalabrado 3 veces y nunca me han cosido la chompeta, ni ninguna herida en cualquier otra parte de mi "so damn hot body".
3. Una vez me caí de un árbol de una altura aproximada de 2 metros y medio, fue de puritita espalda y directo contra el concreto de la banqueta. Luego del correspondiente chequeo y toma de radiografías regresé a mi casa dos horas después y al ir subiendo las escaleras hacia la segunda planta volví a caerme y azotar en la misma posición, esta vez de una altura menor (como 2 metros nomás) y me ayudó a amortiguar un sillón de mimbre que se encontraba por ahí.
4. Las únicas cirugías que me han practicado han sido para extraerme las muelas del juicio, la primera de ellas duró alrededor de 3 hrs y metieron mano 5 doctores distintos con 5 instrumentos de tortura diferentes, creo que en determinado momento lo hicieron todos al mismo tiempo.
5. Cuando estaba rete morrillo solía comer hormigas y cochinillas del jardín que había en mi casa (who's the bitch now Bear Grylls?)
6. Una vez atravesé un ventanal de vidrio de un negocio cercano a mi casa arriba de una bicicleta, obviamente la ventana se rompió en n cantidad de pedazos y mis jefes tuvieron que pagarla (porque era un vil escuincle y aún no trabajaba) pero yo salí sin rasguño alguno (tanto del accidente como de la regañiza de mis jefes).
7. En cierta ocasión, también durante mi infancia, un amigo casi me hace perder el ojo derecho (¡saludos Pinto!) porque aventó una varilla contra el piso cerca de donde yo estaba parado y ésta rebotó de tal forma que fue a parar directo a mi cara justo en la zona que está arriba del párpado y debajo de la ceja, provocándome una apariencia de boxeador apaleado con su respectivo flujo de sangre brotando del corte, lo cual hizo más aparatosa la escena; cuando me revisó un doctor, dijo que me había salvado de un daño más grave "por un pelito".
Como ya no me acuerdo de másestupideces de este tipo "stunts", rellené las últimas 3 con otros datos igual de interesantes sobre mi siempre intrigante y enigmática personalidad:
8. Visité en 3 ocasiones una delegación de seguridad pública antes de cumplir la mayoría de edad (la primera por coraje, la segunda por capricho y la tercera por placer... ¡ah!, y en ninguna fui procesado, jojo).
9. Mi record de tiros a mano limpia es: 2-0-1, es decir, dos ganados: uno por knockout técnico y el otro por decisión, cero perdidos y un empate.
* El autor de este blog no apoya en ningún caso el uso de la violencia amiguitos.
10. En la primaria gané el concurso del mejor alumno de sexto año a nivel zona y de premio el "H." Gobierno del Estado de Nuevo León me regaló un viaje llamado La ruta de la Independencia (tour por los sitios más representativos de dicho acontecimiento: Guanajuato, Michoacán, Querétaro, León, etc), pero me quedé a unos cuantos puntos del premio mayor que constaba en ir a conocer al entonces Presidente de la República Mexicana Carlos Salinas de Gortari a los merititos Pinos y llevar hasta ahí mismo mi protesta anti-capitalista.
2. Me he (han) descalabrado 3 veces y nunca me han cosido la chompeta, ni ninguna herida en cualquier otra parte de mi "so damn hot body".
3. Una vez me caí de un árbol de una altura aproximada de 2 metros y medio, fue de puritita espalda y directo contra el concreto de la banqueta. Luego del correspondiente chequeo y toma de radiografías regresé a mi casa dos horas después y al ir subiendo las escaleras hacia la segunda planta volví a caerme y azotar en la misma posición, esta vez de una altura menor (como 2 metros nomás) y me ayudó a amortiguar un sillón de mimbre que se encontraba por ahí.
4. Las únicas cirugías que me han practicado han sido para extraerme las muelas del juicio, la primera de ellas duró alrededor de 3 hrs y metieron mano 5 doctores distintos con 5 instrumentos de tortura diferentes, creo que en determinado momento lo hicieron todos al mismo tiempo.
5. Cuando estaba rete morrillo solía comer hormigas y cochinillas del jardín que había en mi casa (who's the bitch now Bear Grylls?)
6. Una vez atravesé un ventanal de vidrio de un negocio cercano a mi casa arriba de una bicicleta, obviamente la ventana se rompió en n cantidad de pedazos y mis jefes tuvieron que pagarla (porque era un vil escuincle y aún no trabajaba) pero yo salí sin rasguño alguno (tanto del accidente como de la regañiza de mis jefes).
7. En cierta ocasión, también durante mi infancia, un amigo casi me hace perder el ojo derecho (¡saludos Pinto!) porque aventó una varilla contra el piso cerca de donde yo estaba parado y ésta rebotó de tal forma que fue a parar directo a mi cara justo en la zona que está arriba del párpado y debajo de la ceja, provocándome una apariencia de boxeador apaleado con su respectivo flujo de sangre brotando del corte, lo cual hizo más aparatosa la escena; cuando me revisó un doctor, dijo que me había salvado de un daño más grave "por un pelito".
Como ya no me acuerdo de más
8. Visité en 3 ocasiones una delegación de seguridad pública antes de cumplir la mayoría de edad (la primera por coraje, la segunda por capricho y la tercera por placer... ¡ah!, y en ninguna fui procesado, jojo).
9. Mi record de tiros a mano limpia es: 2-0-1, es decir, dos ganados: uno por knockout técnico y el otro por decisión, cero perdidos y un empate.
* El autor de este blog no apoya en ningún caso el uso de la violencia amiguitos.
10. En la primaria gané el concurso del mejor alumno de sexto año a nivel zona y de premio el "H." Gobierno del Estado de Nuevo León me regaló un viaje llamado La ruta de la Independencia (tour por los sitios más representativos de dicho acontecimiento: Guanajuato, Michoacán, Querétaro, León, etc), pero me quedé a unos cuantos puntos del premio mayor que constaba en ir a conocer al entonces Presidente de la República Mexicana Carlos Salinas de Gortari a los merititos Pinos y llevar hasta ahí mismo mi protesta anti-capitalista.
jueves, 11 de octubre de 2012
De hombres huevo y otros goo goo g'joobs
A propósito de la "revisitada" y reestreno del Magical Mystery Tour de The Beatles, me acordé que alguna vez tuvimos la intención mis droogs y yo de grabar algo digamos que similar, aunque claro que debidamente tropicalizado. Fue en aquella época dorada de nuestras vidas en que el ocio era cosa de todos los días, y si ya habíamos palomeado el hobby de la música, el paso lógico siguiente en nuestros sueños guajiros/bohemios/avant-gardescos era filmar y protagonizar nuestro propio cortometraje experimental.
Mi propuesta fue que nos pirateáramos el concepto de dicho filme, es decir, una secuencia de ideas y sueños acomodados sin lógica alguna, onda medio surrealista y ese tipo de mariguaneces. Recuerdo que hasta llegué a realizar un bosquejo para este proyecto que incluía dos musicales, con canciones de nuestra propia banda (en aquel entonces llamada Jalea). En la primera secuencia íbamos a vestirnos/disfrazarnos con trajes estilo El Principito y la idea era básicamente salir a pasear así por un centro comercial o cualquier lugar concurrido para llamar la atención al tiempo que sonaba una de las rolas. En realidad era un fusil o "influencia-muy-marcada" de A Clockwork Orange, en la escena que el protagonista visita la tienda de discos.
El pequeño Alex ligándose un par de morritas.
El otro musical constaba en hacer un playback en distintas locaciones de la ciudad, principalmente en lugares que tuvieran luminarias tipo spot como monumentos, anuncios panorámicos, fuentes y cosas así. Lo particular sería que grabaríamos sólo en modo night-shot y obviamente sería en un horario nocturno para jugar con las luces proyectadas, los ojos de zombie y demás imágenes generadas por este tipo de efecto.
Otra de nuestras "grandes ideas" era grabarnos platicando en un variopinto de tópicos tan profundos como interesantes, entre los cuales se incluían la supervivencia de los dragones de las islas de Komodo, el efecto de la mariguana combinado con un litro de leche entera (tema patrocinado por nuestro roadie adoptivo), el extenuante debate por saber cuál temporada de los Simpsons fue la mejor, y así. Dichas conversaciones se insertarían al azar entre los musicales y demás tomas propuestas, aunque ninguno sabíamos en aquel entonces (y hasta la fecha) un pito sobre edición de vídeo.
Como la mayoría de los proyectos/fantasías de aquellos años, nunca lo concretamos (tal vez debería agregar un "gracias a Mahoma"), pero sin duda fue un buen alucine y su planeación nos brindó horas y horas de "sano" esparcimiento; pero ¿por qué les estoy platicando esto?... ¡ah, claro!, la película de los Beatles... si, este... veánla, está muy buena ¡eh!
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¿...y eso a mi qué?,
recuerdos aleatorios
martes, 9 de octubre de 2012
La comunida' de la gorra I
Si, lo sé, esto de seguir en blogger es bien hipster gooey!!; las tendencias ciberespaciales dictan que debería de plasmar mis desatinos en tumblr o algo así, ¿no?. Aunque me gustaría decir que escribo aquí porque siempre me ha importado un reverendo pepino lo que está "in" o lo que dicte la socieda', la neta obedece a que me da rete-harta flojera andar abriendo cuentas en nuevos sitios, llenar formularios sobre mi interesantísima personalidad, agregar amigos y así.
Bueno, hoy me dio la gana volver a escribir y lo haré para relatarles una anécdota que sucedió hace ya bastantitos años (este blog se ha convertido en una verdadera oda a la nostalgia).
Tendría yo alrededor de 15 años, recuerdo que cursaba el tercer grado de secundaria, cuando anduve de novio con una chica que llamaré la "Srita. X". Cada que iba a su casa a recogerla para salir a pasear notaba que pululaban en las cercanías una bola de malandros que se me quedaban viendo siempre muy feo, entre los que se encontraban vecinos, familiares y conocidos (de ella), y demás fauna de la región. En cada una de estas vueltas sentía el peligro latente de terminar golpeado o "pancheado" por alguno o varios de estos individuos; creo yo que su odio se derivaba del hecho de haberles robado "la flor más bella" de su ejido o algo por el estilo, no sé. En fin, esta pequeña incomodidad nunca me detuvo para continuar con mi idilio y al cabo de unos cuantas semanas me acostumbré de cierta manera al "cálido" recibimiento del barrio y dejé de prestarles atención.
Una noche de tantas en que paseaba tomado de la mano (sha-la-la-la) de la Srita. X cerca de su casa, ah! 'pérenme... me falta mencionar que para esto vestía yo una gorra original de un equipo de la NFL; aquí caben dos aclaraciones: la primera es la mención que se trataba de una gorra original porque en aquel entonces no era muy común encontrar en la ciudad esta clase de accesorios (al menos para un mortal clasemediero), por lo cual llamaba un poco más la atención de los "amantes de lo ajeno"; la segunda, es que digo que correspondía a un equipo de la NFL porque me da pena admitir que era de los Dallas Cowboys (equipo al que apoyaba en mi época puberta). Bueno el caso es que paseaba yo tranquilamente aquella vez cual adolescente enamoriscado (¡gracias Menudo!) con la Srita. X cuando de pronto nos vimos alcanzados por un par de tipejos montados en una bici, uno pedaleando y el otro montado en los diablos, como iba yo caminando del lado de la calle me pasaron extremadamente cerca viniendo de atrás de tal forma que me rozaron el costado del cuerpo causando mi reacción y apreciación que se trataba de dos de estos zánganos que siempre me daban la "bienvenida" a la colonia. Como no hicieron otra cosa que empujarme levemente lo que pensé fue que sólo intentaban amedrentarme de alguna manera. Detuvimos nuestro andar y vi que ellos hicieron lo mismo varios metros adelante, noté como se quedaban mirando fijamente hacia donde estábamos y después de algunos minutos parecieron perder el interés, intentando minimizar el incidente comencé a charlar con la Srita. X de temas al azar y posteriormente a intercambiar algunos ósculos, los cuales se fueron prolongando más y más hasta casi olvidarme de la situación anterior. Tanta fue la distracción de aquel momento que ni siquiera me percaté cuando se acercó de nuevo este duo y ahora no sólo me empujaron sino que estando yo de espaldas aprovecharon para despojarme de la mencionada gorra, fue un vil "pancheo" de quita y corre. Recuerdo que les grité molesto preguntándoles cuál era su problema pero obviamente no me respondieron, solamente continuaron su marcha a toda velocidad. Arranqué corriendo tras ellos a la vez que pensaba qué iba a hacer si los alcanzaba, eran dos contra uno y pues yo estaba super calilla (no tenía el sensual cuerpo de adonis de hoy día), cuando mucho le daba batería a uno, no creía poder enfrentar a ambos pelafustanes, que dicho sea de paso eran mayores que yo, y salir victorioso.
Justo cuando llevaba corriendo tras ellos una cuadra, me encontré con un conocido ex-compañero de la primaria que me reconoció y vio lo que estaba pasando. Casualmente también montaba una bicicleta y me ofreció su ayuda para perseguirlos. Acepté de inmediato su ofrecimiento y ambos emprendimos la osada tarea de dar alcance a aquel par de sabandijas y recuperar a como diera lugar la valiosísima gorra hurtada.
Continuará...
Bueno, hoy me dio la gana volver a escribir y lo haré para relatarles una anécdota que sucedió hace ya bastantitos años (este blog se ha convertido en una verdadera oda a la nostalgia).
Tendría yo alrededor de 15 años, recuerdo que cursaba el tercer grado de secundaria, cuando anduve de novio con una chica que llamaré la "Srita. X". Cada que iba a su casa a recogerla para salir a pasear notaba que pululaban en las cercanías una bola de malandros que se me quedaban viendo siempre muy feo, entre los que se encontraban vecinos, familiares y conocidos (de ella), y demás fauna de la región. En cada una de estas vueltas sentía el peligro latente de terminar golpeado o "pancheado" por alguno o varios de estos individuos; creo yo que su odio se derivaba del hecho de haberles robado "la flor más bella" de su ejido o algo por el estilo, no sé. En fin, esta pequeña incomodidad nunca me detuvo para continuar con mi idilio y al cabo de unos cuantas semanas me acostumbré de cierta manera al "cálido" recibimiento del barrio y dejé de prestarles atención.
Una noche de tantas en que paseaba tomado de la mano (sha-la-la-la) de la Srita. X cerca de su casa, ah! 'pérenme... me falta mencionar que para esto vestía yo una gorra original de un equipo de la NFL; aquí caben dos aclaraciones: la primera es la mención que se trataba de una gorra original porque en aquel entonces no era muy común encontrar en la ciudad esta clase de accesorios (al menos para un mortal clasemediero), por lo cual llamaba un poco más la atención de los "amantes de lo ajeno"; la segunda, es que digo que correspondía a un equipo de la NFL porque me da pena admitir que era de los Dallas Cowboys (equipo al que apoyaba en mi época puberta). Bueno el caso es que paseaba yo tranquilamente aquella vez cual adolescente enamoriscado (¡gracias Menudo!) con la Srita. X cuando de pronto nos vimos alcanzados por un par de tipejos montados en una bici, uno pedaleando y el otro montado en los diablos, como iba yo caminando del lado de la calle me pasaron extremadamente cerca viniendo de atrás de tal forma que me rozaron el costado del cuerpo causando mi reacción y apreciación que se trataba de dos de estos zánganos que siempre me daban la "bienvenida" a la colonia. Como no hicieron otra cosa que empujarme levemente lo que pensé fue que sólo intentaban amedrentarme de alguna manera. Detuvimos nuestro andar y vi que ellos hicieron lo mismo varios metros adelante, noté como se quedaban mirando fijamente hacia donde estábamos y después de algunos minutos parecieron perder el interés, intentando minimizar el incidente comencé a charlar con la Srita. X de temas al azar y posteriormente a intercambiar algunos ósculos, los cuales se fueron prolongando más y más hasta casi olvidarme de la situación anterior. Tanta fue la distracción de aquel momento que ni siquiera me percaté cuando se acercó de nuevo este duo y ahora no sólo me empujaron sino que estando yo de espaldas aprovecharon para despojarme de la mencionada gorra, fue un vil "pancheo" de quita y corre. Recuerdo que les grité molesto preguntándoles cuál era su problema pero obviamente no me respondieron, solamente continuaron su marcha a toda velocidad. Arranqué corriendo tras ellos a la vez que pensaba qué iba a hacer si los alcanzaba, eran dos contra uno y pues yo estaba super calilla (no tenía el sensual cuerpo de adonis de hoy día), cuando mucho le daba batería a uno, no creía poder enfrentar a ambos pelafustanes, que dicho sea de paso eran mayores que yo, y salir victorioso.
Justo cuando llevaba corriendo tras ellos una cuadra, me encontré con un conocido ex-compañero de la primaria que me reconoció y vio lo que estaba pasando. Casualmente también montaba una bicicleta y me ofreció su ayuda para perseguirlos. Acepté de inmediato su ofrecimiento y ambos emprendimos la osada tarea de dar alcance a aquel par de sabandijas y recuperar a como diera lugar la valiosísima gorra hurtada.
Continuará...
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recuerdos aleatorios
viernes, 24 de agosto de 2012
Mixtape agostero
miércoles, 16 de mayo de 2012
Resumen de mi Perfil PDA
Alejandro es un pensador sistemático, cooperativo y colaborador, orientado a seguir procedimientos (oséase, un huevas que se la pasa divagando hasta que alguien le dice: "orale wey, ponte a jalar"). Trabaja más cómodo y eficazmente en ambientes y situaciones estructuradas y bien definidas (es decir, desde su casa, acostado en la cama en calzones y comiendo chetos). Comúnmente Alejandro actúa de una forma ordenada y predeterminada (cuando no, se porta como chango enfurecido arrojando sus heces a la gente que transita frente a él), además es preciso (siempre le atina a la chompeta) y presta atención a los detalles. Es cauteloso en la aproximación a los problemas y las decisiones. Difícilmente llegue a confrontar a colegas y normalmente actúa de una manera prudente y diplomática (¡culei, pues!). Es paciente y escucha cuidadosamente a otros, genuinamente interesado en sus ideas, opiniones e información (o al menos eso les hace creer, sobre todo a las morritas que se quiere ligar). Expresa sus pensamientos e ideas mejor en un grupo pequeño y en situaciones de uno a uno (sufre de pánico escénico desde los 6 años). Es un buen “trabajador de equipo”. Alejandro trabajará para mantener la armonía en un grupo (es tan dulce que si usted lo ve deseará comérselo), mientras intenta satisfacer a la gente (sin cobrar), en un esfuerzo por evitar el conflicto. Alejandro prefiere procedimientos operativos claros y consistentes (con bolitas y palitos, y si se puede, con el sujeto subrayado en color rojo y el predicado en azul) y evitar los cambios repentinos o abruptos (porque... ¿a quién le gustan los cambios, vedá?). A Alejandro lo motiva la seguridad, la consistencia y claridad en las instrucciones y las normas (casi a niveles orgásmicos), como así también recibir constantes refuerzos positivos y reconfirmaciones de que está haciendo las cosas bien (le encanta que le den su nalgadita de "bien jugado"). Alejandro aplicará un estilo de pensamiento lógico y analítico al resolver los problemas (de tín marín de do pingüé). No quiere cometer errores y para evitarlos, aplicará un enfoque perfeccionista (o le echará la culpa a sus compañeritos de trabajo).
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¿...y eso a mi qué?
miércoles, 21 de marzo de 2012
Post frustrado no. 2
Este lo comencé a escribir para según publicarlo en mi aniversario número 33, pero la neta me dio pereza seguirle; helo aquí:
33
Lo primero que me viene a la mente con este par de dígitos es un momento particular de mi infancia, cuando tenía una camisa de los Dallas Cowboys con el número 33 y un día que la traía puesta mi papá me dijo que coincidentemente era el número de años que él tenía. ¿Por qué se me quedó esto grabado?, no tengo la más mínima idea, pero hace poco remembrando la anécdota me di cuenta que en dicha etapa de la vida, mi jefe ya tenía dos hijos, o tres, no me acuerdo si ya había nacido mi hermana consecutiva, tal vez echando números podría saber en qué año fue exactamente eso, pero nel, que flojera...
y ya, ahí me quedé, no recuerdo cual era el punto de este relato, ni porqué hice referencia a mi jefe, ni porqué de la camisa de los vaqueros o de los hijos, no sé... ¡qué flojera pensar!
33
Lo primero que me viene a la mente con este par de dígitos es un momento particular de mi infancia, cuando tenía una camisa de los Dallas Cowboys con el número 33 y un día que la traía puesta mi papá me dijo que coincidentemente era el número de años que él tenía. ¿Por qué se me quedó esto grabado?, no tengo la más mínima idea, pero hace poco remembrando la anécdota me di cuenta que en dicha etapa de la vida, mi jefe ya tenía dos hijos, o tres, no me acuerdo si ya había nacido mi hermana consecutiva, tal vez echando números podría saber en qué año fue exactamente eso, pero nel, que flojera...
y ya, ahí me quedé, no recuerdo cual era el punto de este relato, ni porqué hice referencia a mi jefe, ni porqué de la camisa de los vaqueros o de los hijos, no sé... ¡qué flojera pensar!
Post frustrado no. 1
¡Si, ya hay publicación nueva!, aunque se trata de material antiguo e inconcluso que quedó así por alguna razón, lo más seguro es que por procrastinación o algo parecido. En fin, aquí un intento de mapa mental en un período que me sentía "bien productivo":
sábado, 31 de diciembre de 2011
Mixtape para el inicio del fin...
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